Markelle Fultz sigue ahí, aunque ya casi nadie se acuerde de él. Trabajando, sumando horas de rehabilitación y puesta a punto, sosteniendo el castigo psicológico de las lesiones, la presión del éxito exigido, la pelea contra el propio cuerpo y una cabeza al borde del colapso. Con, todavía, 23 años y 274 días, Markelle Fultz sigue ahí. Y mañana, lunes 28 de febrero, volverá a jugar un partido oficial de la NBA. Será en el Orlando Magic-Indiana Pacers, un duelo de saldo entre dos de los peores equipos de la Liga (el peor y el quinto peor, en concreto) pero al que ahora conviene volver la vista: jugará Fultz, y es una gran noticia.