Final de la Champions: París y el fútbol | Deportes | EL PAÍS
París necesitará todas sus luces para iluminar a dos mitos de esa cultura popular llamada fútbol, que al final del día habrán sumado 20 Champions y habrán peleado como titanes por la última. El Bernabéu y Anfield solo podrán mirar desde lejos, externalizando su pasión en 20.000 representantes de cada lado. Es una ausencia relevante, porque hablamos de dos de las fábricas de emociones más grandes de Europa. Piedras, sí, pero piedras con memoria que empujan a los suyos e intimidan a los otros. De modo que Madrid y Liverpool llegarán a París con sus historias, que ya son leyenda; con sus plantillas, que son estelares; con sus aficiones, que no permiten que sus héroes se rindan. París mirará indiferente porque, siendo padre de la Champions, nunca supo darle contexto social, posiblemente por exceso de glamur para los usos del fútbol. porque, a pesar de sus alardes económicos, tarde o temprano entenderá que la Champions se conquista, no se compra.


