Los tiros libres matan a LeBron
Ya no está en los Cavaliers, ya no viaja al vetusto Oracle de Oakland, en el lado duro de la Bahía, sino al rutilante Chase Center del downtown de San Francisco. Y ya no juega por el anillo, porque será difícil que lo haga esta temporada salvo que sus Lakers firmen una de las resurrecciones más improbables de la historia del deporte. Pero la noche, incluso con todo eso, tuvo algo de especial. Tan marcados nos dejaron aquellos cuatro años de lucha LeBron-Warriors, Cavaliers-Splash Brothers. Una de las mayores rivalidades que ha visto la NBA. Ganaron los Warriors (117-115), como en tres de las cuatro Finales en las que se vieron las caras, LeBron vs Curry y Klay. Pero el caso es que los Lakers, en pleno incendio, pudieron ganar. Casi debieron ganar. Hasta que volvió a dar la sensación de que se han olvidado de como hacerlo. Por trágico que suene.


