No es oro todo lo que reluce. Y Casey Stoner es la viva imagen de ello. Fue campeón del mundo por segunda vez en 2011, llevando a Ducati de nuevo al estrellato, pero todos los títulos, las victorias, su talento en pista y la fama no fueron suficientes para el australiano. O, quizá, fue demasiado. Tan solo una temporada después, con solo 27 años, Stoner decidió decir adiós al Mundial de MotoGP. Un anuncio inesperado que, sin duda, revolucionó todo el paddock, que perdería a una de sus grandes figuras de la noche a la mañana. No se supo muy bien el porqué, pero el bicampeón ponía fin a su carrera deportiva para dedicar tiempo a su familia. Lo había ganado todo y ya no encontraba motivación para viajar por el mundo en busca de más victorias. El peligro en pista ya superaba la pasión que sentía por las dos ruedas.