Los Lakers, ni lógica ni milagro
La esperanza de los Lakers, ya se puede decir la última esperanza y no la gran esperanza, es que Anthony Davis regrese. No solo eso: el clavo ardiendo pasa porque el ala-pívot regrese en su mejor versión, la del interior generacional que cambia los partidos en defensa y anota casi desde cualquier parte de la pista. El domingo había comenzado con la posibilidad de que Davis regresara en Miami, un cierto atisbo de optimismo para un equipo que casi ha olvidado ese feliz concepto. Pero no, Davis no regresó (“está cerca pero todavía no está ahí”, dijo Frank Vogel), los Lakers perdieron (una cuestión de lógica) en pista de los Heat (113-107) y vuelven a estar en negativo (23-24). En la zona play in de un flojo Oeste y con LeBron James por debajo del 50% de victorias después de 47 partidos de regular season. Algo que no le había pasado desde 2004. Desde rookie.


