Sin Mendy ni Casemiro, pero con David Alaba. El Real Madrid se presenta el miércoles contra el PSG, en el partido más trascendental de la temporada, sin dos de los pilares pero con un comodín que abre las opciones de Ancelotti. El austriaco es una navaja suiza: podría ser utilizado como lateral izquierdo, puesto en el que se ha desempeñado gran parte de su carrera; continuar como central, donde ha caído de pie en el Bernabéu (Nacho sería el lateral); adelantarse al centro del campo (demarcación que siempre ha gustado al jugador pero en la que ha habituado de manera ocasional)… Una polivalencia que le ha acompañado a lo largo de su carrera y que Alaba rememoró en una entrevista en el periódico Die Presse: “Cuando tenía diez años, era delantero centro en el SV Aspern, así que no solo soñaba con marcar goles, de hecho lo hice. En Austria estuve inicialmente en la banda izquierda, luego en el centro del campo. El cambio de posiciones recorre toda mi carrera. Aprendí mucho de eso y gané mucha experiencia en el campo”.