Haaland desató el vendaval que arrasó a Armenia. Se convirtió en el punto de partida de una goleada en la que el delantero lo hizo todo. Provocó todo. Arrasó todo. El noruego fue objeto de una dura entrada de Hovhannisyan, que terminó con su expulsión en el minuto 17, y a partir de ahí el monólogo local se volvió aún más contundente. Haaland abrió el marcador, asistió a Thorstvedt en el 3-0 y anotó el quinto al filo del descanso, justo mientras recibía otra fea falta de Mkrtchyan. Para proteger a su estrella y su tobillo —diana de esta última entrada y que terminó ensangrentado— Stale Solbakken decidió cambiarle en el descanso.