Un portero en Nueva York | Deportes | EL PAÍS
Son las 15.00 y en Nueva York nieva, nieva, nieva. Justo en este momento el profesor nos dice que hemos llegado al break, que podemos salir a tomar café, a hacer fotos de los tejados y los coches nevados, y mis compañeros de curso aprovechan el parón para pedirme una opiniónen la noche madrileña. Son en su mayoría seguidores, siempre respetuosos, siempre apasionados, del Real Madrid. Son también en su mayoría latinoamericanos que están al día de todo lo que pasa en la Liga española y que, tal vez, buscan en ese pronóstico un talismán que les proteja de la mala suerte o que, mejor aún, les confirme que sus deseos de clasificación se verán cumplidos para las 16.30 hora local.


