De la continuidad de Torrecilla a la renovación de Jorge Molina
Hay efecto Torrecilla. El Granada ha experimentado un cambio para mejor desde que Rubén Torrecilla se hecho cargo del banquillo. La semana pasada no mereció perder contra el Elche y el pasado sábado dio un golpe sobre la mesa derrotando al Alavés, un rival directo, en Mendizorroza. Una victoria de seis puntos, como se dice en el argot futbolístico que provocará, con toda seguridad, que el entrenador extremeño pase de interino a fijo. Es decir, que el Granada apostará por su continuidad hasta final de temporada. Su propuesta basada en un 5-3-2 parece que está siendo perfectamente asimilada por los jugadores. Este Granada es otro. El club mantendrá la apuesta por este entrenador de la casa en lugar de barajar la opción de otros entrenadores más experimentados como por ejemplo Abelardo, uno de los nombres que han salido a la palestra como posible candidato al puesto de entrenador.


