¡Vaya quinta del Tour de Francia nos espera! Fue sólo un aperitivo, pero la confirmó una cosa: Primoz Roglic tiene capacidad para estar a la altura de los especialistas del pavés en dicha etapa de la Grande Boucle. El difícil de creer que un vueltómano de 1,77 m y 65 kg, con apenas experiencia en este tipo de escenarios, rodase por los adoquines de la carrera francesa, cuya composición será muy con la soltura y desparpajo que tuvo Roglic. Incluso, cuando no dispuso de sus compañeros fue capaz de seguir un ataque en bloque del conjunto Ineos que por momentos hizo soñar al esloveno con la victoria. Ese honor, después de que él y los otros cuatro fugados fuesen cazados a 1 km de meta, le correspondió al alemán Max Walscheid (Cofidis), que en un selecto esprint impuso su punta de velocidad para poner fin a una sequía de dos años sin triunfos.