, había dicho Carlos Alcaraz el jueves tras ganar a Cameron Norrie en octavos del cuando le preguntaron por su duelo en cuartos contra Rafa Nadal. Y así fue. El murciano de 19 años, cumplidos precisamente ese día, pudo con su espejo (casi 36), con el tenista al que idolatra y a quien pretende emular hasta donde pueda. Lo hizo pese a sufrir una aparatosa torcedura de tobillo (derecho) mediado el segundo set, y en la caída, que trató de atenuar con su mano (derecha), se hizo daño en el pulgar. Con ese hándicap se impuso por 6-2, 1-6 y 6-3 en 2h28 al balear, que antes del encuentro, por la corta preparación con la que encaró el torneo debido a la lesión costal que tuvo precisamente en su partido contra Alcaraz en Indian Wells, hace un mes y medio. «Sin ninguna duda ha sido el partido más difícil de gestionar emocionalmente de mi carrera. Jugar contra Rafa es complicado, aunque todos dirían lo mismo, más aún para mí, porque siempre he dicho que es mi ídolo», explicó el ganador.