Los Cavaliers molan. Es tan simple como es, un hecho, algo objetivo que no se podía negar antes ni se puede negar ahora. El equipo que entrena J. B. Bickerstaff (candidato legítimo a Entrenador del Año) juega bien, está compensado, tiene una conexión interna brutal y está en total sintonía con su público, entregado a la revolución, la rebelión, el descaro y la diversión. La victoria ante los Pacers ha sido una buena muestra de lo que son estos Cavs, que se han recuperado de tres cuartos discretos con una exhibición final sencillamente espectacular, focalizada en tres protagonistas que han emergido por delante del resto, pero que no han impedido que sigamos viendo a los Cavs como lo que son, un solo ser: son, claro, Cedi Osman, Kevin Love y Rajon Rondo.