Eibar y Girona juegan una auténtica final para seguir peleando por el ascenso. Los armeros tienen la que desequilibró la balanza en Montilivi. Sin embargo, los gerundenses están realmente vivos en la eliminatoria. Eso sí, con la complicada tarea de tener que vencer por más de un gol en un Ipurua que solo ha sido asaltado en dos ocasiones durante todo el curso. Si los visitantes ganan por un gol de ventaja habría prórroga, pero necesitarán más, incluso con 1-2 o 2-3, porque no hay valor doble de los tantos a domicilio y se suprimen los penaltis y con un tanto de diferencia, prevalece el mejor clasificado, es decir, el tercer puesto de los guipuzcoanos (). No por ello los de Michel se precipitarán, conscientes de que será un partido largo donde tendrán sus oportunidades.