Prueba de fuego para Kyrgios
Lo mejor y lo peor. Nick Kyrgios,, mostró sus dos caras. En el ámbito deportivo, dejó entrever el gran tenista que lleva dentro; en el extradeportivo, su indomable carácter. Llevó al balear al tercer set y, mientras mantuvo su concentración en el partido, le miró de tú a tú. Una exhibición tenística empañada por sus gritos, su exagerada teatralidad y las tres raquetas que rompió. Especialmente, por la última,, con el que después se disculpó.


