Parecía un sábado perfecto, de hecho lo estaba siendo, con Sainz luchando por la pole y Alonso capaz de entrar en las dos primeras filas de la parrilla. El nuevo y veloz Albert Park, ahora más cercano a Yeda que a Mónaco, emparejó de nuevo a Ferrari con Red Bull pero también dio alas a un Alpine capaz de casi todo en manos del asturiano, que lo situaba en el top-5 cada vez que salía a buscar vueltas y se entrometía en el territorio Max, Charles, Carlos o Checo. Pero el aficionado español que madrugó para ajustarse al desfase horario de Melbourne tuvo que despertar del sueño cuando Fernando se fue contra los muros de la curva 11 en la Q3. Estaba marcando el récord del segundo sector y luchaba. No fue error de piloto, este no los comete, sino un fallo hidráulico que le impidió reducir marchas en la frenada.